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Cineasta, explorador de sucesos cotidianos, filósofo de andar por casa, incierto combatiente y paciente de códigos sociales.

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Cuerpo social

El derecho que diferencia lo permitido y lo prohibido no es de hecho más que un instrumento de poder en definitiva bastante inadecuado y bastante irreal y abstracto. Las relaciones de poder son mucho más complejas, y todas las coacciones extrajurídicas pesan sobre nosotros atravesando el cuerpo social. Más que un poder hay relaciones complejas del poder. Muy a pesar de su complejidad y su diversidad, esas relaciones de poder logran organizase en una especie de figura global. No es la dominación de la clase burguesa sobre el cuerpo social la que impone el conjunto de las relaciones de poder, sino que esa clase las aprovecha, las utiliza, las modifica, tratando de intensificarlas o de atenuarlas. No hay un foco único del que todas ellas salgan como si fuera por emanación, sino un entrelazamiento de relaciones de poder que, en suma, hace posible la dominación de una clase social sobre otra, de un grupo sobre otro. Es una especie de lugar donde históricamente se situó una clase como la burguesía, que, en un nivel histórico, toma una suerte de poder desarrollado. Y lo aprovecha consciente e inconscientemente.

No hay poder, sino relaciones de poder, que se originan necesariamente, como efectos y condiciones, en otros procesos. El poder nace de una pluralidad de relaciones que se injertan en otra cosa, nacen de otra cosa y hacen posible otra cosa. Las relaciones de poder abren un espacio en cuyo seno las luchas se desarrollan. Hay que resituar las relaciones de poder dentro de las luchas y no suponer que por un lado está el poder y por otro aquello sobre lo cual se ejerce, y que la lucha se desarrolla entre el poder y el no poder. El poder no es otra cosa que cierta modificación, la forma a menudo diferente de una serie de conflictos que constituyen el cuerpo social, conflictos de tipo económico, político. El poder es la estratificación, la institucionalización, la definición de técnicas, instrumentos y armas que son útiles en todos esos conflictos. Esto es la relación o ejercicio de poder: la fotografía instantánea de luchas múltiples y en continua transformación. No hay que confundir una situación de poder, un tipo de ejercicio, una distribución o economía determinadas del poder en un momento dado, con simples instituciones de poder como pueden serlo, por ejemplo, el ejército, la policía o la administración.

El poder es en esencia relaciones; esto es, hace que los seres humanos estén en relación unos con otros, no meramente bajo la forma de la comunicación de un sentido, no meramente bajo la forma del deseo, sino también bajo cierta forma que les permite actuar los unos sobre los otros y gobernarse los unos a los otros. Los padres gobiernan a los hijos, la amante gobierna a su amante, el profesor gobierna, etc. Nos gobernamos unos a otros en un diálogo, a través de toda una serie de tácticas. Ese campo de relaciones es un problema muy importante. La cuestión del poder se plantea, en efecto, en términos de relaciones de poder, y hay una red muy compleja de relaciones de gubernamentalidad entre las personas; las grandes formas de poder -político, ideológico, etc- están necesariamente en ese tipo de relaciones, es decir, las relaciones de gobierno, de conducción, que pueden establecerse entre los hombres. Y si no hay cierto tipo de relaciones como esas, no pueden existir algunos otros tipos de grandes estructuraciones políticas.

En general, la democracia como forma política sólo puede existir de hecho si, en el nivel de los individuos, las familias, lo cotidiano, las relaciones gubernamentales, se produce cierto tipo de relaciones de poder. Por eso una democracia no puede cuajar en cualquier parte. Cabe decir lo mismo con referencia al fascismo. Los padres de familia alemanes no eran fascistas en 1930, pero, para que el fascismo echara raíces era preciso tomar en consideración las relaciones entre los individuos, la manera como estaban constituidas las familias, la manera de impartirse la enseñanza; era preciso que se dieran unas cuantas condiciones como esas. Hay heterogeneidad en las diferentes instituciones de gobierno, pero no podemos limitarnos a localizarlas en los aparatos de Estado o deducirlas íntegramente del Estado: la cuestión es mucho más vasta.